Material didáctico (abierto). “Casa de arena y niebla”

12 07 2010

Ficha didáctica: Garrido Cuenca, Nuria, Casa de arena y niebla. Errores administrativos, práctica de la notificación, autotutela administrativa y medios de ejecución forzosa

Sinopsis:

Drama basado en la novela “House of Sand and Fog” (1999) del escritor estadounidense Andre Dubus III (1959- ) que adapta al cine un novel director, Vadim Perelman, en una opera prima que se ganó varias nominaciones al Oscar de la Academia y una crítica espléndida.  Las complicadas circunstancias personales y familiares de los protagonistas se ven exacerbadas por las deficiencias del sistema legal, que dan pie a un litigio por la propiedad de un inmueble. Como una tragedia shakesperiana,  de lo que puede ser un insulso acto tributario, se desencadena una serie de errores administrativos y judiciales con  terribles consecuencias para los personajes y su ulterior comportamiento.

El film admite, desde el estricto prisma jurídico, varias lecturas y aúna distintas perspectivas. Conforme avanza la trama, podemos vislumbrar la presencia de figuras propias del derecho administrativo, civil e incluso penal: distintos errores administrativos, notificaciones defectuosas, embargo y ejecución judicial por subasta sin audiencia del interesado, amenazas, abuso de autoridad, detención ilegal, enriquecimiento injusto, abuso de derecho, la transacción. Con continuos guiños al Derecho, se suscitan cuestiones de la máxima actualidad: un conflicto intercultural, el racismo, la situación del emigrante asilado, el oportunismo especulativo y una feroz crítica hacia el sistema burocrático establecido. Lo que da a luz una película intensa, de ritmo trepidante de principio a fin.

La historia sigue las pautas de un litigio por la propiedad de un inmueble. Así van entrando en juego los polifacéticos personajes  que dirimen la legitimidad de habitar un pequeño bungalow en el norte de California, cuya recuperación constituye la obsesión de la protagonista -Kathy Nicolo (Jennifer Connelly)- en trance de desintoxicación y de una dolorosa separación matrimonial. Un error burocrático, en el que es confundido el sujeto pasivo de un impuesto empresarial, unido a una serie de notificaciones defectuosas (no recibidas directamente por la destinataria) la obliga a desalojar la propiedad por una orden de desahucio ejecutada por la fuerza pública. Kathy se ve en la calle, sin poder impedir que una mísera deuda de 500 dólares provoque la subasta de la casa por una cifra mucho menor  que su valor real.

Es en este momento donde hace acto de presencia su nuevo dueño -Massoud Amir Behrani (Ben Kingsley)-, antiguo coronel de las Fuerzas Armadas iraníes obligado a emigrar tras la caída del régimen, forzado a trabajar en muy modestos empleos para mantener las apariencias. Para el coprotagonista, esta casa representa un paso fundamental en la consecución del sueño americano que lleva persiguiendo con su familia desde la huída de su país y, con este fin, invertirá hasta el último de sus ahorros. Su objetivo es especular lo posible en la reventa de la propiedad, sin aceptar en ningún momento el convenio al que la abogada de la protagonista y la Administración condal le plantean para equilibrar los errores cometidos.

A partir de este momento, el film nos presenta una batalla que se va exacerbando mientras toma partido un tercer personaje –el ayudante del sheriff (Ron Eldard)- que marcará en buena medida el trágico desenlace. Este policía, que primero colabora en el desalojo, se convierte en el gris aliado de Kathy, peligroso devoto de su causa y típico policía justiciero de película americana, que no duda en abusar de su autoridad hasta el punto de llegar a las amenazas (con visible tinte racista)  e incluso a la detención ilegal del nuevo propietario y su familia tras una entrada domiciliaria no autorizada judicialmente.

En medio del drama quedan atrapados la esposa y el hijo de Massoud que, con unas interpretaciones magistrales, terminan de dibujar el choque de culturas hasta el infausto final.

Al término de la película aparece una posibilidad de transacción entre la Administración, el “subastero” y la injustamente desahuciada Kathy. Pero los acontecimientos han afectado de manera irreversible a todos los involucrados.

La narración, tan neutral como tensa y vibrante, emotiva y reflexiva, muy dura en ocasiones,  coloca al espectador en un dilema moral  donde es difícil inclinarse por una u otra parte, dada la soltura del guión para reflejar la ambigüedad del duelo.

No podemos dejar de hacer referencia al lirismo visual del conjunto de la obra, siempre con la niebla de fondo, la fría humedad que sirve de paisaje, perfectamente logrado para el trascurso de la historia. La atmósfera de claroscuros contrasta con los cálidos colores elegidos para la puesta en escena (vestuario, coches, decorados interiores) creando una especie de montaña rusa visual entre lo antagónico que supone una trama encendida en un  húmedo y gris clima. La fotografía sobresaliente  y una banda sonora acertada acompañan de forma soberbia la tensión del drama narrado.

En fin,  destacan el talento de las  actuaciones tanto de Jennifer Connelly como de Ben Kingsley, ambos magníficos y convincentes en  papeles tan diametralmente opuestos. En  una cinta intimista, que por momentos sensibiliza y en otros tensiona por el odio y el dramatismo extremo que arrojan sus alternativas. La inmejorable crítica y las nominaciones a los Oscar y a los Globos de Oro, y los premios al mejor director novel (National Board of Review) y a mejor actriz secundaria (New York Film Critics Circle) son inmejorables avales para visionar esta excelente película que bien puede servir para un análisis jurídico multidisciplinar significativo. Y, de modo destacado, para una reflexión sobre distintas cuestiones de la parte general del derecho administrativo, que difícilmente se suscitan en la cinematografía.

Palabras clave: error administrativo; notificaciones defectuosas; potestades administrativas; autotutela ejecutiva; embargo; desahucio; ejecución judicial sin audiencia del interesado; subasta judicial; enriquecimientos injusto; abuso de derecho; entrada domiciliaria; amenazas y abuso de autoridad por la policía; transacción.


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