Materiales didácticos (abierto). “Las trece rosas”

12 07 2010

Ficha didáctica: Garrido Cuenca, Nuría María, Las trece rosas. Sanciones de orden público y actos políticos o de gobierno. Evolución del concepto y significación en un régimen autocrático o constitucional

Sinopsis:

Inspirada en el libro “Trece rosas rojas” (2004) de Carlos López Fonseca y el documental de José María Almela “Que mi nombre no se borre de la historia”, la película, basada en un hecho real,  narra la historia de trece jóvenes madrileñas pertenecientes al PCE (Partido Comunista de España) y a las Juventudes Socialistas Unificadas, la mayor de 29 años y siete menores de 21 (mayoría de edad en el año 1939). Tras la victoria del mando franquista en la Guerra Civil, al mes del fin de la contienda, las 13 jóvenes fueron recluidas y algunas torturadas en la madrileña cárcel de mujeres de Ventas, junto con otros 43 varones también afiliados a partidos no afines al régimen. El asesinato de un comandante de la Guardia Civil y su hija desencadena el trágico desenlace,  siendo acusadas de un delito de “adhesión a la rebelión”, reorganización de las JSU y por atentar “contra el orden social y jurídico de la nueva España”. Un Tribunal Militar las condenó a muerte y fueron fusiladas solo dos días después, en la madrugada del 5 de agosto de 1939.

Es una controversia tan vieja como vana la discusión sobre si una película se debe limitar a proporcionar diversión al espectador, o ser un vehículo de información de ideas y contenidos sociales. Todas terminarán expresando, lo quieran o no, una visión concreta de la realidad que tendrá indudablemente la carga subjetiva y moral de su director. Dando este hecho como cierto, la visión estética y la narración de hechos históricos como el que nos trasmite esta película podrá centrarse lo más fielmente en estos o desarrollarse y captar la atención en los personajes que dan vida a la trama. Sin duda, “Trece rosas” ha optado por este segundo tipo de guión, reinventando la denuncia de este hecho histórico  para hacer vivir en la pantalla los últimos días de las chicas, pletóricas de juventud e ilusiones,  sus primeros amores, su idealismo combativo y su valor en la sociedad de una recién estrenada posguerra perfectamente caracterizada.

Como nos ilustra el director, la película se estructura en tres partes bien equilibradas, tras un primer retrato de conjunto de la situación política y social de la época: el planteamiento nos enseña el final de la guerra y la entrada de las tropas vencedoras en un Madrid devastado, después el comienzo de la tragedia con la detención progresiva de las protagonistas y un desenlace en la cárcel que refleja la política jurídica del bando vencedor en una pantomima de juicio que acabará con la condena a muerte de las protagonistas. Es en estos dos entreactos donde debemos centrar nuestro debate estrictamente jurídico.

En el aspecto visual, se reconstruye fielmente el inicio de la posguerra, en un Madrid sitiado desde el inicio de la contienda. En la fotografía, la imagen refleja el tono apagado que, a través de la copiosa documentación gráfica de la época, ha permanecido en la memoria colectiva, reproduciendo escenas concretas significativas. Las protagonistas son las únicas notas de color, no sólo por las imágenes, en este gris escenario. Tras la huída, exilio o prisión de las jerarquías del partido, vamos conociendo a las chicas a través de sus primeros movimientos para adaptarse a la situación de clandestinidad por su ideario político,  mientras intentan la complicada reorganización de sus camaradas y la ayuda a los presos. El idealismo, la complicidad, la camaradería, la viveza y la alegría, la juventud en definitiva, es su manera de enfrentarse a la cruda realidad, y así consiguen reflejarlo los primeros compases de este film. Pero el drama que se avecina ya se deja entrever en estos momentos, con la panorámica de un Madrid inhóspito y peligroso para los “enemigos del régimen” en el que las delaciones se convierten en moneda de cambio para la misma supervivencia. Denunciar es una obligación patriótica, pero más que nada la fehaciente demostración de la adhesión al nuevo Estado. Y en este escenario tan hostil como real asoma la temeraria inconsciencia con que se conducen nuestras protagonistas y el peligro al que están expuestas, por más que el único hecho rebelde a la autoridad establecida sea un inocente lanzamiento de panfletos. Pero en un régimen autocrático los derechos y libertades que hoy son fundamentales están no sólo ausentes en su ejercicio, sino drásticamente coartadas por las propias leyes políticas. Entre ellas, el film destaca el férreo acoso a la libertad de expresión y la prohibición de los partidos políticos no afines, cuyo acoso y derribo se convirtieron en ejes nucleares de la actuación represiva del régimen franquista y piezas destacadas para la puesta en práctica de sus “Leyes fundamentales”.

Y así fue como la policía franquista llega hasta José Pena Brea, un chaval de 21 años que por decisión de sus compañeros había asumido la secretaría general de la JSU, detenido y torturado hasta que va revelando el nombre de sus compañeros, fuente a su vez de nuevas detenciones. Entre ellas, la de las “trece rosas”. Allí vivirán el pavor del centro de interrogatorios, las torturas, el hundimiento psicológico. No excesivamente explícitas ni truculentas, las oscuras escenas de la película rodadas en la cárcel, acompañadas por una impactante banda sonora, solo reflejan alguno de los múltiples episodios que se padecieron y que las investigaciones históricas y el testimonio epistolar nos han revelado. El destino final de las muchachas fue la ya desaparecida prisión de Ventas (1933), centro supuestamente modélico y pionero para la reinserción de mujeres, que el Régimen convirtió en un enorme almacén de personas en el que se hacinaban por doquier cerca de 4000 reclusas, cuando su máxima capacidad era de 450, y donde se cometieron inimaginables atrocidades. “Las menores”,  como fueron conocidas allí dentro, recobran el contagioso espíritu idealista y rebelde que nos demostraron en el debut del film, sin que nada pareciera augurar el trágico final que llega con un inesperado Consejo de Guerra, donde las condenan a muerte a modo de castigo ejemplar aprovechando el vil asesinato de un alto mando de la guardia civil y su hija del que pronto se demostró ninguno era culpable. Un juicio sumarísimo en que se las acusará del delito de “auxilio a la rebelión”, típica y más genérica condena en aquellos momentos. La película nos muestra como una auténtica parodia  aquel juicio militar, donde se confunden acusadores y defensor, los primeros somnolientos y el segundo sencillamente caricaturesco. Desde luego, una perfecta burla al fundamental derecho a la tutela judicial efectiva de nuestro art.24  CE, una justicia amañada de la que sus protagonistas son meros actores. En este acto de puro amedrentamiento, el Régimen se saltó incluso sus propias normas legales, que establecía que las penas de muerte quedaban en suspenso hasta recibir el parabién del Caudillo. Un requisito formal que el Cuartel General del Generalísimo no cumplimentó hasta el 13 de agosto, cuando habían trascurrido ya 8 días del fusilamiento.

El final de la película cuenta las  últimas horas en la cárcel de las chicas, a modo de  epílogo narrativo. Sus diferentes reacciones, su entereza, las protestas, la incredulidad. La escena de las jóvenes condenadas escribiendo en sus últimas horas de vida parece en realidad una clase de colegio donde los maestros fueran el cura y la directora de la cárcel. Cuando las llevan a fusilar, la dignidad y el valor se imponen entre ellas. Sus últimas imágenes y las penúltimas frases sonoras nos hacen pensar que no sólo han muerto por un exceso represivo. La misiva final que escribió una de las condenadas, Julia Conesa, de 19 años, lo expresa todo: “Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente”. Y el final, una lección de coraje y un ruego póstumo: “Que mi nombre no se borre de la historia”.

Palabras clave: acto político o de gobierno: acto administrativo discrecional; sanciones de orden público; división de poderes; diferencias entre Gobierno y Administración; judicialización de la política; politización de la justicia; ámbito subjetivo y objetivo del orden jurisdiccional contencioso-administrativo.


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