Material didáctico (abierto): “Europa ´51”

6 06 2012

Ficha didáctica: GÓMEZ GARCÍA, Juan Antonio, Europa´51

1. PELÍCULA

Título original: Europa ´51 (En España: Europa ´51).

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA:

Año: 1952.

País: Italia.

Director: Roberto Rossellini.

Productor: Roberto Rossellini, Dino De Laurentiis y Carlo Ponti para Ponti-De Laurentiis Cinematografica.

Guión: Roberto Rossellini, Sandro De Feo, Mario Pannunzio, Ivo Perilli y Brunnello Rondi.

Fotografía (Blanco y negro): Aldo Tonti, Luciano Tonti.

Montaje: Iolanda Benvenuti.

Sonido: Piero Cavazzuti, Paolo Uccello.

Director artístico: Virgilio Marchi y Ferdinando Ruffo.

Música: Renzo Rossellini.

Duración: 113 minutos.

Reparto: Ingrid Bergman (Irene Girard), Alexander Knox (George Girard), Ettore Giannini (Andrea Casatti), Teresa Pellati (Ines), Giuletta Masina (Passerotto), Marcella Rovena (Mrs. Puglisi), Tina Perna (Cesira), Sandro Franchina (Michel Girard), Giancarlo Vigorelli (Juez).

Sinopsis:

Años de la segunda posguerra mundial en Roma. Un adinerado matrimonio estadounidense, que lleva en Roma una vida frívola y despreocupada, pierde a su único hijo por suicidio. La madre queda profundamente traumatizada por un fuerte sentimiento de culpabilidad al no haber atendido más a su hijo. Pretende encontrar la redención a través de la acción social, siguiendo los consejos de su primo, un intelectual comunista. Sin embargo, siente que esto no es suficiente y decide lanzarse abiertamente a ayudar a la gente más necesitada en los barrios más humildes de la ciudad, practicando una caridad radical guiada por un impulso  espiritual cuasi-místico. En su camino, cuida a una prostituta mortalmente enferma, sustituye a una mujer humilde en su depauperado trabajo en una fábrica, etc… Esta doble vida genera cada vez una mayor preocupación en su círculo familiar hasta que se desencadena el hecho definitivo que motiva el escándalo: la protagonista ayuda en su huída de la policía a un adolescente que ha cometido un crimen por necesidad. Ello motiva su ingreso en un sanatorio mental, a instancias de su propia familia, en un proceso de incapacitación civil por demencia.

2. Temática jurídica

PALABRAS-CLAVE: Derecho y Religión. Derecho y Moral. Estado liberal de Derecho. Derechos económicos y sociales. Derecho de familia. Incapacidad civil. Delincuencia y sociedad.

3. Comentario del profesor

Al poco de comenzar la película, tras acontecer la trágica muerte de su hijo, Irene Girard, la protagonista (Ingrid Bergman), le dice desconsolada y atormentada por la culpa a su marido (Alexander Knox): “Tenemos que cambiar nuestra manera de vivir”. A partir de ahí, Irene inicia un itinerario de búsqueda existencial, de conversión religiosa y de redención individual que hará de este hermosísimo filme una de las parábolas más profundas y desoladoras sobre la deprimida Europa que nació de la segunda posguerra mundial.

Europa ´51 se inserta dentro de un contexto cinematográfico muy particular, ligado estrechamente a su contexto histórico: el neorrealismo italiano. La guerra había devastado la Europa de entonces en todos los órdenes de la vida. El cine europeo, obviamente, no podía mantenerse ajeno a este desastre y tomaría como temática central de sus filmes todo lo que tenía que ver con la contienda y sus consecuencias, además de tener que adaptarse a la nueva situación de carestía material en las formas y las técnicas de rodaje. Estas circunstancias tuvieron especial significación en Italia, país que además de haber padecido crudamente la conflagración, debió afrontar una posguerra singularmente dura como perdedor. La atroz realidad nacional se tornó en el tema, casi monográfico, del cine italiano de entonces, convirtiéndose en el caldo de cultivo de una nueva manera de afrontar cinematográficamente la realidad (de ahí el prefijo neo), que daría pie al surgimiento de una nueva corriente calificada por el crítico y guionista italiano Umberto Barbaro -en un artículo publicado en 1943 sobre la película francesa El muelle de las brumas (Le quai des brumes, Marcel Carné, 1938) en la revista Il Film-, como neorrealismo. Cineastas tan notorios como Roberto Rossellini, Vittorio de Sica,  Luchino Visconti, Federico Fellini, etc… serían quienes forjarían y desarrollarían estos planteamientos en filmes inmortales como Obsesión (Ossessione, Luchino Visconti, 1943), Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta, Roberto Rossellini, 1945), Paisà (Roberto Rossellini, 1946), El limpiabotas (Sciuscià, Vittorio de Sica, 1946), Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, Vittorio de Sica, 1948), La tierra tiembla (La terra trema, Luchino Visconti, 1948), El jeque blanco (Lo sceicco bianco, Federico Fellini, 1951), Umberto D (Vittorio de Sica, 1952), etc…, que han pasado a convertirse en referentes fundamentales del cine europeo y de la modernidad cinematográfica.

Una actitud de crítica social y de denuncia de la desastrosa coyuntura sufrida y heredada tras la guerra, desde una postura rebelde y combativa, sería el leit-motiv ideológico esencial de las películas neorrealistas italianas. Todo ello articulado sobre un registro prioritariamente realista, adoptando un punto de vista sobre la realidad circundante lo más directo e inmediato posible, huyendo de todo artificio, preciosismo y edulcoramiento. Las cámaras cinematográficas saldrían a las calles arrasadas de las ciudades sacudidas por la guerra, el caos social y la pobreza, y seguirían las peripecias cotidianas de personajes anónimos (con frecuencia encarnados por actores no profesionales en escenas improvisadas) en su lucha existencial por sobrevivir en este entorno angustioso, constituyendo por momentos auténticos documentos audiovisuales sobre lo que estaba ocurriendo enla Italia de aquellos años.

Europa ´51 participa sustancialmente de los planteamientos del neorrealismo (de ahí que sean los presupuestos anteriores desde los que hay que interpretar y comprender la película desde el punto de vista filosófico-jurídico, el que aquí nos interesa), si bien tiene particularidades propias, deudoras del universo y de la evolución personales de su director, Roberto Rossellini, que la hacen muy sugestiva para considerarla como un producto, en buena medida, peculiar. Y es que la lectura filosófico-jurídica de la película está totalmente teñida por el enfoque humanista-cristiano de su autor, tan presente a lo largo de casi toda su filmografía.

El filme es un retrato fiel e implacable de las terribles condiciones económicas y sociales imperantes en la Romade la posguerra, en clave de melodrama[1], a través de las peripecias vitales y de la mirada de su protagonista, tras el suicidio de su hijo. Irene Girard es una burguesa americana frívola y acomodada que sufre un shock terrible debido a tan luctuoso acontecimiento y, a partir de ahí, experimentará un camino existencial de culpa, redención y sacrificio por los más desfavorecidos, que la conducirá finalmente a verse internada en un sanatorio psiquiátrico tras ser incapacitada jurídicamente por su propia familia. Ante los ojos de Irene (y los del espectador) discurren y se contraponen, en una dialéctica permanente, el mundo burgués de su familia y el mundo marginal del sub-proletariado romano, sin que quepa fusión posible entre ambos, expresivo de una fractura social y económica que los hace esencialmente irreconciliables.

El escenario social, político y jurídico está servido: el típico que se suele plantear en torno a la problemática relativa a la afirmación y a la efectividad práctica de los derechos económicos y sociales en un contexto de profunda quiebra social. La película oscila persistentemente, acompañando a Irene, entre ambos mundos, enfatizando, sobre todo, los graves problemas derivados de la ausencia de estos derechos para la defenestrada clase proletaria de la posguerra, y mostrando sin tapujos las nefastas situaciones de marginalidad y desarraigo a que se ve sometida: huelgas frecuentes, desempleo galopante, infames condiciones de trabajo en sucias fábricas, alienación y angustia existencial de los trabajadores, marginalidad social y económica, abocamiento a la delincuencia (en un momento dado, la protagonista pregunta a un niño abandonado por el suburbio de la ciudad, “¿Qué quieres ser de mayor?”, y éste le responde, “Delincuente”), etc…

Como digo es el personaje de Irene, en su iter individual, el centro de gravedad en torno al cual gravita todo el filme y que permite relacionar negativamente ambos mundos herméticos y tajantemente opuestos. La búsqueda de la protagonista comienza con la relación con su primo, Andrea, un periodista e intelectual de izquierdas, un esteta que desde la privilegiada atalaya que le otorga su distancia intelectual frente a la realidad, empuja a Irene a introducirse en el mundo marginal del proletariado romano. No deja de ser una especie de comunista de salón que habla permanentemente de crear conciencia social en el proletariado para provocar su movilización ante la injusta situación en que vive, pero sin involucrarse activamente en tal empresa (además se insinúa una cierta intención por su parte, de entablar un romance con ella). Esta percepción llevará a Irene progresivamente hacia el desengaño, intentando encontrar algo más para apagar su desasosiego interior y dotar de sentido a su existencia.

Este paso más allá, cuasi-escatológico, lo dará la protagonista por la vía de la caridad cristiana hacia los desfavorecidos en su dimensión más radical (el propio Rossellini reconoció la influencia de la persona de Simone Weil en el personaje de Irene). El conocimiento de este nuevo mundo que se le presenta, ejerce un efecto progresivamente transformador en ella, y la sitúa en condiciones de experimentar una especie de conversión mística que la llevará al más puro ascetismo y al sacrificio, convirtiéndola finalmente en un personaje marginal[2], tanto para el mundo burgués de su familia, donde se acaba revelando ante sus miembros como una loca, como para el mundo proletario de los personajes a los que ha ayudado, para los que no dejará de ser, en el fondo, una extraña. El desenlace de esta situación será la incapacitación jurídica en un proceso civil por demencia instado por parte de su propia familia.

La férrea confrontación de ambos mundos, y la resolución adoptada al final de la película, manifiestan que, según Rossellini, la ideología izquierdista y la acción obrera a ella ligada, no es más que otro producto político coyuntural, que no sirve para resolver los auténticos problemas derivados de la ausencia de derechos económicos y sociales, puesto que se enfrenta a la situación desde una referencia semejante a la ideología conservadora, burguesa: el de la normatividad social y jurídica imperantes (en este caso buscando su transformación, frente al objetivo de aquélla, que pretende su perpetuación), compartiendo así una postura idéntica en el fondo, la del enfrentamiento, la violencia y la lucha sin remisión entre sí. Parece ser el amor fraterno, la caridad religiosa (algo, pues, que trasciende la mera normatividad social y jurídica), la única manera de encarar esto para el individuo moderno con cierta coherencia moral. Rossellini postula, así, una concepción de lo político, lo social y lo jurídico en la línea del cristianismo más radical, el cual separa tajantemente lo divino de lo humano, y considera que la sociedad y el derecho no son más que construcciones culturales según los parámetros de lo temporal, de lo mundano; sin la autenticidad del mundo sobrenatural, el verdadero mundo de amor sin límites, propio de lo divino. Una visión en sintonía total con el agustinismo político clásico que, como tal, plantea lo jurídico de acuerdo con las pautas de una cultura jurídico-política pre-moderna, escéptica frente a la cultura de los derechos subjetivos, característica de la cultura jurídico-política moderna (de hecho, en el momento de su estreno, el mensaje de la película fue tildado por algunos sectores de la izquierda italiana de ideológicamente confuso y de reaccionario). De ahí que la conclusión no pueda ser más que desalentadora, ya que, según corrobora la tesis central del filme, la propia sociedad acaba expulsando del sistema a este individuo bajo la despreciativa etiqueta de loco.

En la película, ya lo he señalado arriba, aparece un dato jurídico muy relevante, tanto por el alto grado de detalle con el que es expuesto, como por la trascendencia narrativa y simbólica que acabará teniendo al final: el proceso civil de incapacitación por locura de la protagonista, promovido por su propia familia, que concluirá con una sentencia en la que el juez decreta su internamiento en un sanatorio mental (“Debemos defender la normalidad, con sus leyes y reglas”, alega el juez en un momento dado como fundamento de su decisión). La causa definitiva que desencadena este proceso será un incidente en particular: el apoyo que ofrece Irene para sustraerse a la acción de la policía a un adolescente proletario que ha cometido un crimen en un atraco, y que motiva que se la acuse de complicidad con el criminal. Esto hace aparecer ya abiertamente (hasta entonces iba generando una progresiva inquietud) la conducta anormal de la protagonista en su mundo burgués, provocando un escándalo público para su familia. Aun así, la sentencia del juez no dictamina la disolución de su matrimonio para no ahondar en el escándalo, y salvaguardar el honor del marido, ya que este es un importante directivo de una multinacional norteamericana en Italia y un divorcio podría perjudicar seriamente su carrera profesional. He aquí el carácter super-estructural del derecho burgués (diría un marxista) como medio de opresión a la clase proletaria, en aras de perpetuar los valores e intereses de la clase burguesa y del sistema capitalista sobre el que se sostiene.

En relación con esto, de fondo late un tema de gran calado: la naturaleza, el alcance y los límites de la subjetividad moderna (en el ámbito jurídico, proyectado en el concepto clásico de personalidad jurídica, manifestado concretamente en la llamada capacidad de obrar): ¿hasta qué punto el sujeto de derecho es una construcción cultural condicionada por las circunstancias concretas en que el sujeto vive y se desenvuelve? Todo esto se ve muy bien en la película a propósito del procedimiento de incapacitación civil a que se ve sometida la protagonista, donde se está discutiendo en definitiva sobre sus condiciones subjetivas para ser considerada como sujeto de derecho en todo su alcance y extensión. Su tipificación jurídica como demente es, entre otras cosas, la declaración institucionalizada de su marginalidad; su desterramiento del sistema. Es imposible aquí sustraerse a las tesis foucaultianas sobre la locura, según las cuales ésta es una construcción cultural configurada por las fuerzas de poder en un entorno determinado para mantener precisamente su condición como tal poder. La locura juega en la película un papel crítico, pero también un papel simbólico, como expresión, a través de un individuo concreto, de la tensión existente entre lo racionalmente debido en abstracto (según el modelo racionalista, liberal de Derecho) y lo individualmente querido en concreto, como elementos que se contraponen violentamente cuando ese individuo no se ajusta exactamente a los patrones antropológicos del modelo subjetivo diseñado por racionalismo moderno, sobre el cual descansa, en el ámbito jurídico, toda la concepción liberal y su modelo de Estado de Derecho.

En suma, el intenso tormento en que vive el personaje de Irene viene a ser la transposición metafórica, en un plano individual, de la situación de esa Italia sufriente de la posguerra, donde el país está padeciendo gravemente las consecuencias desastrosas de la contienda europea, expresada en una situación social de pobreza, de desestructuración social, de crisis de los derechos y de delincuencia, y a la que, según la tesis final de Rossellini, no le queda otra salida que el amor y la caridad radicales a pesar de que el camino pueda ser arduo y conducir finalmente a la desesperanza. Este es un mensaje que está hoy de plena vigencia, en la Europaactual, y que dota a Europa ´51 de un sentido pleno en nuestras desconcertadas sociedades, de ahí que se vuelva a cumplir (hoy más que nunca en la historia europea reciente) la famosa frase de aquel personaje de la película Antes de la revolución (Prima della revoluzione, 1964) de Bernardo Bertolucci: “No se puede vivir sin Rossellini”.

4. Actividades a desarrollar por el alumno

Tras una introducción previa del profesor donde se proporcionará a los alumnos las claves de comprensión jurídica fundamentales de la película, se procederá a su visionado conjunto y se suscitará después un coloquio, orientado también por el docente, donde se debatirá sobre las siguientes cuestiones:

1)      ¿Cómo se entienden las relaciones entre Religión y Derecho – y por extensión, entre Moral y Derecho- bajo el modelo de Estado liberal de Derecho?

2)      ¿Qué sentido tienen, y de qué depende, la efectividad práctica de los derechos económicos y sociales en un contexto de crisis económica y social?

3)      ¿Cuál es la naturaleza y los límites de la personalidad jurídica, de la capacidad jurídica y de la capacidad de obrar de un sujeto de derecho? ¿Se justifica su modulación –y, en su caso, en qué términos- en razón de su perfil individual?

4)      Relaciones entre estructura social y delincuencia. Funciones sociales del Derecho como medio de integración social, como instrumento de prevención y represión del delito y como medio de resolución de conflictos sociales.

Una vez concluido el coloquio, cada alumno deberá entregar al profesor un trabajo donde exponga los puntos básicos debatidos y sus conclusiones particulares al respecto.

 

5. Lecturas y películas recomendadas

 

Lecturas recomendadas sobre la temática jurídica de la película:

–          EMBID IRUJO, Antonio, Derechos económicos y sociales. Madrid: Iustel, 2009.

–          GÓMEZ ADANERO, Mercedes, GÓMEZ GARCÍA, Juan Antonio, MUINELO COBO, José Carlos, MUÑOZ DE BAENA SIMÓN, José Luis, Filosofía del Derecho. Lecciones de Hermenéutica jurídica. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia – Unidades Didácticas, 2006.

–          HASSEMER, Wilfred, MUÑOZ CONDE, Francisco, Introducción a la Criminología y al Derecho penal. Valencia: Tirant lo Blanch, 1989.

–          MARTÍN GRANIZO, Mariano, La incapacitación y figuras afines. Madrid: Colex, 1987.

–          MAYORCA LORCA, Roberto, Naturaleza jurídica de los derechos económicos, sociales y cuturales. Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile, 1990.

–          PORRAS RAMÍREZ, José María (Coord.), Derecho y factor religioso. Madrid: Tecnos, 2011.

–          RIVES SEVAS, José María, Procesos sobre la capacidad de las personas: estudio de su regulación en la Ley de Enjuiciamiento Civil. Las Rozas (Madrid):La Ley, 2009.

–          ZUCCA, Lorenzo, UNGUREANU, Camil (Eds.), Law, State and religion in the new Europe: debates and dilemmas. New York: Cambridge University Press, 2012.

 

Lecturas recomendadas sobre el director y la película:

–          BERGALA, Alain (Ed.), Roberto Rossellini: el cine revelado, Trad. de Clara Valle T. Figueras. Barcelona: Paidós, 2000.

–          GUARNER, José Luis, Roberto Rossellini, Pres. de François Truffaut. Madrid: Fundamentos, 1972.

–          QUINTANA, Ángel, Roberto Rossellini. Madrid: Cátedra, 1995.

Otras películas recomendadas de Roberto Rossellini por sus estrechas relaciones con Europa´51:

–          Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta, 1945).

–          Paisà (1946).

–          Alemania, año cero (Germania, anno zero, 1948).

–          Francisco, juglar de Dios (Francesco, giullare di Dio, 1950).

–          Stromboli (Stromboli, terra di Dio, 1950).


[1] La película es un típico melodrama burgués cuando se desarrolla en el ámbito de la familia de la protagonista, y un típico melodrama social cuando se centra en los ambientes marginales. La protagonista es un arquetipo de personaje habitual en los melodramas: una mujer burguesa convencional norteamericana que, por un golpe del destino debido a la incomunicación con su sobreprotegido hijo (punto de crítica de muchos melodramas), se convierte en una mujer fuertemente atormentada por el sentimiento de culpa y los remordimientos, y que obtiene finalmente su redención al romper existencialmente con todo lo que la rodea, en un medio vital que siente como hostil. La película tiene los golpes de efecto clásicos de la historias melodramáticas (giros súbitos en la acción, apelación constante al sentimiento de los personajes y del espectador, insinuación de un enamoramiento, etc…).

2] Este mismo tema es planteado por Rossellini en la maravillosa Stromboli: el problema de la marginalidad del individuo por su inadaptabilidad o inadaptación a las convenciones sociales en las que vive inmerso.

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